Comparar no es culpar: elegir mejor
Antes de comprar, compara trayectos equivalentes. Un vuelo corto puede multiplicar emisiones frente a un tren regional que, aunque más lento, regala pueblos y atardeceres que recordarás por años. Considera también escalas y traslados al aeropuerto. Si sumar horas en rieles te permite empezar a caminar desde la estación, la diferencia ambiental y emocional es enorme. Comparar con honestidad abre decisiones entusiastas, sin culpa, recordando que la belleza del camino también cuenta en la ecuación.